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jueves, 6 de abril de 2017
4 emociones que experimentan los recién nacidos
4 emociones que experimentan los recién nacidos
Aunque parezca que sólo duermen y comen, sus emociones están presentes todo el tiempo.
Los primeros días de vida, los bebés pueden pasar del llanto a la risa en segundos o mantenerse atentos sin mostrar alguna expresión y a medida que van creciendo, los pequeños comienzan a mostrar más sus sentimientos, aparte del llanto o controlar más sus emociones por medio de mecanismos tranquilizadores que logran calmarlo. Estos mecanismos de auto-tranquilización los encuentra en rutinas placenteras como chuparse el dedo, tomar una mantita o abrazar a su osito, pero precisan de un grado de maduración y son fruto de una evolución emocional.
Los recién nacidos duermen aproximadamente 9 horas durante el día y cerca de 8 durante la noche. Pero durante la vigilia, los bebés pasan por tres etapas de actividad y expresión emocional:
1. En estado de alerta tranquilo. Esto ocurre cuando se despiertan y se quedan acostados tranquilos y sólo observando todo a su alrededor. Su respiración es calmada, por lo que es buen momento para darle los buenos días con alegría, llena este momento de sensaciones placenteras y él responderá a tus movimientos y sonidos mirándote a los ojos.
2. Alerta activa. Están más interesados por los objetos visuales o juguetes e intentará responder a los estímulos auditivos. Puede que trate de imitarte y jugar contigo, moverá sus brazos y piernas, y girará el cuello para ver lo que ocurre a su alrededor. Es un buen momento para jugar con él, presentarle juguetes de colores vistosos, animarlo con su objeto de apego favorito o explorar con él movimientos nuevos.
3. Llanto. Es la primera forma de comunicación del bebé y para los padres se convierte en la señal prioritaria a la que prestar atención. En esta fase, se mostrará cansado. Satisface sus necesidades de higiene y alimentación, así que debes calmarlo y arrullarlo en brazos para que se sienta seguro.
4. Sueño. Se frotará los ojos, bostezará y quizá se ponga un poco inquieto. Lo mejor es que intente conciliar el sueño por sí mismo durante esta etapa somnolienta. Si pasado un tiempo no lo consigue, puedes mecerlo hasta que se quede dormido
Fuente: revista para padres e hijos
SER BEBÉ
5 tips para evitar que tu hijos tenga pesadillas
5 tips para evitar que tu hijos tenga pesadillas
Las pesadillas son muy comunes en los niños y las noches se hacen eternas, pero con estos consejos tu peque podrá dormir plácidamente.
Entre los tres y seis años, estos sueños tenebrosos suelen ser muy frecuentes ya que es una etapa en la que se sienten inseguros, cuando no saben qué es real y qué no, lo que los hace pensar que sí pueden tener un monstruo en su cuarto o que las brujas realmente existen y es muy común que mezclen la realidad de la fantasía. Además, están en un proceso de independencia y dependencia que los hace sentirse desconfiados con su entorno. Checa estos consejos para evitar que tu peque sea cliente frecuente de los terrores nocturnos.
Deja prendida una lámpara pequeña
Estos miedos son muchas veces causados por la oscuridad, lo mejor será acostumbrarlo poco a poco, dejando una luz de baja intensidad encendida, a fin de que concilie el sueño.
Quédate un rato con él
Si además su temor es estar solo, mantente a su lado mientras se queda dormido: mientras, cuéntale un cuento o arrúllalo con una canción. No te apartes de su lado hasta que ya esté dormido y puedas apagar la luz con toda confianza.
Cierra todo lo que haya en su habitación
Es muy normal que tengan temores a puertas y cajas que están abiertas en su cuarto, enséñale que nada malo se oculta ahí y junto con él, antes de dormir, revisen y cierren todo, así se sentirá protegido y seguro para disponerse a dormir. Así lograrás que tenga la seguridad de que no saldrá nada de cajones, en el armario o incluso debajo de su cama.
Establece rutinas saludables de sueño
Prepáralo para dormir y descansar: darse un baño, usar una linda y cómoda pijama, ;evita que vea la tele o juegue videojuegos muy cercana la noche, ya que esos pueden generar angustias. Ten por seguro que lo ayudarás a tener un sueño profundo, reparador y reconfortante y difícilmente despertará por la madrugada lleno de temor.
Enséñale a diferenciar la realidad de la fantasía
A todos los peques les gusta imitar a sus personajes favoritos de la televisión, los cómics o el cine, de modo que es importante que tu hijo aprenda a diferenciar lo que es real y lo que es ficción para que, al momento de dormir, no le dé rienda suelta a su imaginación en seres y objetos que no existen. Debe saber que lo que sueña no es real, para que entienda que si se despierta en medio de la noche, no debe sentir miedo
Fuente: revista de padres e hijos
ASÍ CRECE
miércoles, 5 de abril de 2017
Mi hija se pasa a mi cama ¡y no la quiero regresar!
Mi hija se pasa a mi cama ¡y no la quiero regresar!
Mi hija menor acaba de cumplir 6 años y unas 3 veces a la semana se pasa a mi cama.
No pide permiso, ni nos despierta. Simplemente se acomoda donde puede y se duerme.
A mi me encanta que sienta la confianza de hacerlo, me demuestra que se siente amada y bienvenida.
Algunas veces me despierta al acomodarse y le pregunto ¿qué se te ofrece? ¿qué haces aquí?
Sus respuestas siempre me llenan de ternura:
Te extrañaba mucho,
Quiero dormir abrazándolos,
Tu cama es más rica que la mía,
Tenía frio en mi cama yo solita,
Me gusta más estar con ustedes que estar sola,
Y yo agradezco que lo haga.
Se que hay muchas familias que no aprueban que los hijos duerman con los papás, y yo respeto sus razones: que los niños deben ser independientes, que para eso tienen su propia cama, que no es bueno para la pareja.
A nosotros no nos afecta en nada, al contrario, nos encanta despertar y verla ahí, hecha bolita junto a nosotros, con su carita inocente y su cuerpo pequeñito que poco durará así.
Mi esposo y yo nos despertamos, la vemos y pensamos siempre ¡qué maravilloso es ser padres! La vida de pareja siempre sucede a cualquier hora no tiene que ser en la noche y en la cama.
Otras ventajas que hemos encontrado en no correr a las hijas de nuestra cama es que nos da gusto que se sientan seguras (mis hijas grandes también se pasan de vez en cuando y yo agradezco que aún quieran y necesiten nuestros apapachos).
También dormimos todos mejor: si hay pesadillas o miedos, en nuestra cama caen desmayadas en pocos minutos y toda la familia duerme en santa paz.
A veces quisiera algo de privacidad y no solo para dormir y estar sola con mi esposo: mis hijas usan mi cama para hacer picnic, dibujar, ver la tele.
No es raro pasar por mi habitación y ver que alguna de mis hijas está acostada en mi cama leyendo, a pesar de que hay sillones, tienen su cama… siempre acaban en la mia.
Así que de vez en cuando les recuerdo que yo también soy persona y necesito mi espacio y las saco, pero confieso que, digamos mi cama es para mi y mi esposo el 40% de la vida y el resto es compartida.
Pero yo veo que crecen tan rápido.
Llegará el día que se irán, mi cama estará limpia de migajas de galleta, seca de bebidas derramadas, la colcha estará sin una arruga porque nadie brincó en ella y no habrá rastro del plumón que atravesó la hoja.
Y entonces, mi esposo y yo estaremos en nuestra cama amplia y limpia diciendo: ¿te acuerdas de aquella vez que se paró por primera vez? ¿te acuerdas cuando se cayó de la cama? ¿te acuerdas cuando llegábamos de una cena y nos ibamos al sillón porque las tres hijas estaban metidas en nuestra cama? Y agradeceremos haberlas dejado, porque tendremos esos recuerdos para siempre y eso es lo único que quedará de su infancia al final.
Pero mientras llega ese día, si mi hija o mis hijas se pasan a mi casa yo las disfruto mucho y ¡no las voy a regresar!
Fuente: Babycenter. Norma Mora
HISTORIAS DE MAMÁS
Lactancia materna, cuando los comienzos no son fáciles
Lactancia materna, cuando los comienzos no son fáciles
''Hace unos días pude asistir, invitada por la enfermera de Daniel, a un curso que se impartía en el hospital para profesionales sobre lactancia materna...'' Así inicia esta reflexión.
El Junto con dos mamis más, pudimos contar nuestra experiencia, para que los profesionales allí presente supieran a qué nos enfrentamos en su día, quien nos ayudó y cómo lo vivimos.
Voy a contarte qué fue lo que dije allí, mi historia con la lactancia materna. Primero decirte que desde siempre tuve muy claro que quería dar el pecho.
Daniel nació por cesárea, aquí te conté porqué fue nuestro parto así. Nació a las 09,21 de una mañana de sábado, cuando llegué a la habitación habían pasado 4 horas, que se me hicieron eternas, había hecho piel con piel con el papi, y comenzamos…
En todo momento respetaron mi decisión y no dieron nada a mi bebé, ni una jeringa si quiera. Cuando veo a mi hijo y me lo pongo sobre mi pecho, y al pecho… aparte de todo lo que se siente, enfocado a la lactancia había olvidado tooodo lo que había leído, todo lo que me había informado y que hasta el día antes de romper aguas recordaba al dedillo.
¿ Por dónde empiezo?
Esta fue la pregunta que me hice, y me dejé llevar… hasta que entró la enfermera de turno, ( turno de la mañana) y me soltó así, sin más, que no tenía pezón, me trajo unas pezoneras me las colocó, y me colocó al niño, también me trajo un saca leches, para estimularme… en fin…
Pues así seguí, con las pezoneras, toda la tarde, y ahora llega el otro turno, otra enfermera, que me suelta sin un ¿cómo lo llevais?, que tengo que levantarme de la cama, ¿perdona?, ¿llevo toda la noche con el trabajo de parto, cesárea, 3 horas con mi bebe encima y quieres que me levante? … seguido de la perlita de que tengo que darle cada x horas… que si me pide más es que el niño “tiene cuento”.
Vamos al turno de la noche, otra enfermera, en esta ocasión me dice que me quite las pezoneras, que siendo mi bebé tan pequeño (nació con 2.860gr) le costaba más mamar, por el doble esfuerzo de sacar con la pezonera. Me rectificó la postura del niño y pasamos toda la noche, por suerte, el resto de los días ninguna más dijo nada al respecto.
Aquí llega mi primera queja formal, no puede ser que en un mismo día 3 enfermeras me diesen pautas diferentes, alguien tiene que poner remedio a eso. Cuando somos primerizas, o no, con picos de hormonas que suben y bajan, con un entorno que la solución que te da para todo es bibi… no puede ser que nos mareen así.
imagen Al día siguiente cuando llega la pediatra, una señora de lo más amable, y empatizando en todo momento conmigo, me dice que el niño tiene un poco de frenillo, que si me molestaba al mamar.
Sí, que me molestaba, pero claro, ahí di por hecho de que tenía que ser así, porque era como una especie de escozor… El caso es que nos dan el alta… sigo con el pecho, postura correcta, agarre perfecto, pero… noto que a Daniel se le ponían los labios blancos al terminar de mamar, además de que hacía algún chasquido, pero como ponía peso, y el resto estaba bien…
Pero yo seguía con esa molestia en lo pezones. Con las mismas se lo comenté a su enfermera, que ya había visto la postura y agarre el primer día que estuvimos en su consulta.
Enseguida me dijo lo de frenillo, yo le comenté que la pediatra en el hospital se lo vió, me dijo que si molestaba y dije, error mío, que no.
Y Feli, nuestra Feli como la llamamos en casa, me mandó al hospital y en 10 segundos , sin exagerarte, como mucho se lo habían cortado, dormido estaba y dormido siguió, ¡vaya que ni se inmutó! y las molestias del pezón desaparecieron, y sus labios blancos al terminar las tomas también.
Después de toooodo el cuento que te he soltado,
¿Qué eché de menos?
Pues menos clases de preparación al parto y sí más de preparación a la lactancia. Porque a fin de cuentas, los tipos de parto, de anestesia, es algo que llegado el momento puedes o no controlar, pero…
¿y la lactancia?, ¿cómo saber posturas, problemas que pueden darse, frenillo, agarre? ¿ o cómo actuar con las crisis de lactancia?
Ya comenté en este post,
cómo nos sentimos al dar a luz, y que sí, que existen talleres de lactancia pero que en mi caso, la matrona me recogió el teléfono y nunca me llamó.
Además sería mucho mejor que esos talleres se llamasen talleres post parto, donde las mamis contásemos como nos sentimos, y no sólo de las mamis que damos el pecho, las que optan por lactancia artificial, sus bebés también pasan por crisis, ellas también soportan opiniones mil y necesitan sentirse arropadas por otras mamas.
Y por supuesto necesitamos que el personal sanitario que nos atiende esté más actualizado, no digo que tengan que ser asesoras de lactancia, pero que al menos, que no se contradigan, y que te apoyen y animen que formen equipo junto con los padres.
Fuente: este post proviene de El Rincón de mi recreo, donde puedes consultar el contenido original
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