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sábado, 8 de abril de 2017
Logra que tu peque deje el pañal en sólo 3 días
Logra que tu peque deje el pañal en sólo 3 días
¡Y es más fácil de lo que crees y funciona al 100%!
El El que que Salvador se y como
Aunque cada peque es diferente, y hay unos que logran dejar el pañal antes de cumplir un año y medio, para otros es más difícil.
Todo lo que tienes que hacer es respetar su tiempo, evitar las comparaciones y no presionarlo, ni presionarte tú.
Pero cuando sientas que está listo para decirle adiós al pañal, el Método Fellom te ayudará a lograrlo definitivamente y en sólo tres días.
Lo único que necesitarás son. varias nicas o bañitos portátiles, los cuales debes distribuir por varias zonas de la casa donde tu peque suele jugar.
Día 1
Tu peque deberá estar sin pañal y debes estar atento cuando quiera hacer sus necesidades y llevarlo rápidamente al bañito que más cerca se encuentre. Debes darle abundante agua para hacer más frecuente la necesidad de hacer pipi y cuando papá o mamá vayan al baño, es muy importante que lleven al pequeño con ustedes, para que el pequeño se vaya familiarizando con el inodoro. Si lo logra, debes celebrarlo con muchas porras, pero si no, dile que “no pasa nada” y recuérdale que “la pipí y la popo va en el baño”.
Día 2
El segundo día debes repetir todo, la única diferencia es que debes hacer un pequeño paseo de una hora sin pañal, ni ropa interior.Tu objetivo será ir y llegar a casa sin fugas. Hazle saber constantemente que no lleva pañal y debe avisarte si tiene ganas de hacer pipí o popo.
Día 3
Este día podrás salir durante el periodo de una hora en la mañana y una hora en la tarde, con las misma indicaciones del segundo día y mientras estés en casa con las misma instrucciones del primer día.
Recuerda que los niños comienzan a ir solos al baño cuando han logrado hacer unas 10 a 15 veces y ¡así sabrás que lo han logrado para siempre
Fuente: revista para padres e hijos
ASÍ CRECE + Notas Así Crece
viernes, 7 de abril de 2017
¡Basta de gritos! Esto no funciona.
¡Basta de gritos! Esto no funciona.
¿Te has parado un momento y al mirarte no te ha gustado lo que has visto? ¿Sientes que la situación se ha vuelto insostenible, que solo y chantajeas a tus hijos para que te obedezcan y sin ningún resultado?
¿Has tocado fondo? ¿Te has parado un momento y al mirarte no te ha gustado lo que has visto? ¿Sientes que la situación se ha vuelto insostenible, que solo gritas, amenazas y chantajeas a tus hijos para que te obedezcan y sin ningún resultado? Si estás en esta situación debes saber que como tu hay muchas otras mamás y papás. Mamás y papás cansados de seguir en un bucle de gritos que no funcionan, porque es así, gritar no educa. En algún momento hay que cambiar la estrategia porque esta no es la adecuada.
basta de gritos
Educar sin gritar es posible, lo sabemos, pero también debemos saber que requiere un esfuerzo muy importante por nuestra parte, un esfuerzo que debemos querer asumir, aceptar y realizar cada día.
Y aunque no estoy totalmente de acuerdo con aquellos que opinan que educar con gritos no es más que un sistema fácil y cómodo al que recurren los padres, porque no tienen otras herramientas, sí creo que debemos buscar el cambio y decir ¡Basta de gritos! Porque sabemos que el grito no es efectivo, que para nada es educativo y que nos hace daño a todos. No, no creo que los padres gritemos a nuestros hijos sin más, por comodidad por no querer buscar alternativas. No, no lo creo, sinceramente.
Pienso que cuando los padres o madres caemos en el error de gritar
Es por cansancio extremo, por agotamiento, por desesperación, por ofuscación temporal ante una situación que nos descontrola y desborda. Sin embargo estoy de acuerdo que hay que tomar un decisión rotunda y decir ¡Basta de gritos! Esto no funciona así. Porque sabemos que no lo estamos haciendo bien y nos sentimos las peores madres del mundo. Y es que sentirse así es normal, incluso bueno para iniciar el cambio. Sentirse así significa que no te sientes cómoda con lo que haces, que estás reflexionando sobre tu comportamiento y que lo quieres modificar.
No hay fórmulas mágicas, ni pastillas de paciencia que podamos tomar para poder empezar a cambiar. Sí, cierto, encontraremos cientos de páginas con las claves para dejar de gritar. Yo misma estoy escribiendo esto para animarte a ti a hacerlo. Sí, encontrarás la teoría que tan bien sabemos toda escrita de mil formas diferentes pero lo que debemos tener muy claro es que para llevarla a la práctica dependerá totalmente de nuestra voluntad, de nuestra capacidad para no dejarnos arrastrar por nuestras emociones, de nuestra capacidad de gestionar la ira que nos invade y controlar la frustración en momentos difíciles … y … eso va a resultar un trabajo personal, único, individual que costará más o costará menos en función de cada caso, familia, niño y situación.
Mis claves para empezar el cambio. Mis claves para la reflexión porque yo también digo ¡Basta de gritos! Esto no funciona.
Reducir expectativas. En ocasiones tenemos las expectativas tan elevadas que es imposible que nuestros hijos no acaben por defraudarlas. Incluso debemos rebajar las nuestras, somos humanos, no podemos llegar a todo y hacerlo todo de forma excelente. Pon límites a tus expectativas, el día tiene las horas que tiene y llegamos hasta donde podemos. Se más tolerante contigo misma y con los demás, flexibiliza tus pensamientos.
Son niños, nuestros hijos son niños no el enemigo
contra el que luchar, porque cuando llegamos a este punto parece como si en algún momento nos hubiéramos declarado la guerra y somos papá y mamá, no el rival al que derrocar. No somos contrincantes, somos parte de un sistema, de un todo llamado familia.
Somos sus padres, en mi caso soy su mamá: su fuente de consuelo, de seguridad y confianza. Cuando grito me convierto en cualquier cosa menos en un buen ejemplo.
Para tener autoridad no es necesario gritar. La autoridad nos la ganamos día a día, siendo constantes y coherentes con lo que decimos y hacemos. Con los gritos perdemos autoridad y ganamos autoritarismo.
El juego es la forma principal de aprendizaje de nuestros hijos. Cualquier excusa es una oportunidad de juego, en todo ven un elemento de diversión, no nos enfademos tanto porque jueguen a esconderse, a revolcarse por el suelo, a tomarnos en el pelo … Necesitan jugar, reír, divertirse … Y hay que dejar que lo hagan.
Son niños, su capacidad de razonamiento es diferente a la nuestra, piensan, sienten y necesitan cosas diferentes a las nuestras. Su visión del mundo es totalmente diferente al nuestro, son más concretos, viven el aquí y ahora, son inestables emocionalmente y el control del impulso y la capacidad de esperar todavía está por desarrollar.
Antes de volver a caer en el grito intenta pensar si lo que ha hecho es tan grave … Sí, es cierto, hemos de poner normas y límites. Normas y límites que nos ayudan a crecer seguros, a madurar, a convivir pero los límites deben ajustarse a la edad del niño.
Muy bien y tras todo esto … ¿qué?
Sí, Se que es esto lo que estás pensando, que nuevamente es teoría y ciertamente tienes todo la razón. El trabajo de ponerlo en práctica debe ser tuyo, no lo puede hacer nadie más. Yo solo te ayudo a reflexionar sobre tu comportamiento y qué mecanismos debes activar para empezar el cambio. Créeme, dejar de gritar es igual que dejar cualquier hábito, igual no te quepa ninguna duda, no será fácil, tendrás recaídas, te sentirás fatal pero si tienes voluntad estoy convencida que lo lograrás. Cada día tienes una nueva oportunidad para demostrarte que es posible y decir ¡Basta de gritos!La entrada ¡Basta de gritos! Esto no funciona. aparece primero en Mamá Psicóloga Infantil.
Fuente: este post proviene de Mamá psicóloga Infantil, donde puedes consultar el contenido original
jueves, 6 de abril de 2017
4 emociones que experimentan los recién nacidos
4 emociones que experimentan los recién nacidos
Aunque parezca que sólo duermen y comen, sus emociones están presentes todo el tiempo.
Los primeros días de vida, los bebés pueden pasar del llanto a la risa en segundos o mantenerse atentos sin mostrar alguna expresión y a medida que van creciendo, los pequeños comienzan a mostrar más sus sentimientos, aparte del llanto o controlar más sus emociones por medio de mecanismos tranquilizadores que logran calmarlo. Estos mecanismos de auto-tranquilización los encuentra en rutinas placenteras como chuparse el dedo, tomar una mantita o abrazar a su osito, pero precisan de un grado de maduración y son fruto de una evolución emocional.
Los recién nacidos duermen aproximadamente 9 horas durante el día y cerca de 8 durante la noche. Pero durante la vigilia, los bebés pasan por tres etapas de actividad y expresión emocional:
1. En estado de alerta tranquilo. Esto ocurre cuando se despiertan y se quedan acostados tranquilos y sólo observando todo a su alrededor. Su respiración es calmada, por lo que es buen momento para darle los buenos días con alegría, llena este momento de sensaciones placenteras y él responderá a tus movimientos y sonidos mirándote a los ojos.
2. Alerta activa. Están más interesados por los objetos visuales o juguetes e intentará responder a los estímulos auditivos. Puede que trate de imitarte y jugar contigo, moverá sus brazos y piernas, y girará el cuello para ver lo que ocurre a su alrededor. Es un buen momento para jugar con él, presentarle juguetes de colores vistosos, animarlo con su objeto de apego favorito o explorar con él movimientos nuevos.
3. Llanto. Es la primera forma de comunicación del bebé y para los padres se convierte en la señal prioritaria a la que prestar atención. En esta fase, se mostrará cansado. Satisface sus necesidades de higiene y alimentación, así que debes calmarlo y arrullarlo en brazos para que se sienta seguro.
4. Sueño. Se frotará los ojos, bostezará y quizá se ponga un poco inquieto. Lo mejor es que intente conciliar el sueño por sí mismo durante esta etapa somnolienta. Si pasado un tiempo no lo consigue, puedes mecerlo hasta que se quede dormido
Fuente: revista para padres e hijos
SER BEBÉ
5 tips para evitar que tu hijos tenga pesadillas
5 tips para evitar que tu hijos tenga pesadillas
Las pesadillas son muy comunes en los niños y las noches se hacen eternas, pero con estos consejos tu peque podrá dormir plácidamente.
Entre los tres y seis años, estos sueños tenebrosos suelen ser muy frecuentes ya que es una etapa en la que se sienten inseguros, cuando no saben qué es real y qué no, lo que los hace pensar que sí pueden tener un monstruo en su cuarto o que las brujas realmente existen y es muy común que mezclen la realidad de la fantasía. Además, están en un proceso de independencia y dependencia que los hace sentirse desconfiados con su entorno. Checa estos consejos para evitar que tu peque sea cliente frecuente de los terrores nocturnos.
Deja prendida una lámpara pequeña
Estos miedos son muchas veces causados por la oscuridad, lo mejor será acostumbrarlo poco a poco, dejando una luz de baja intensidad encendida, a fin de que concilie el sueño.
Quédate un rato con él
Si además su temor es estar solo, mantente a su lado mientras se queda dormido: mientras, cuéntale un cuento o arrúllalo con una canción. No te apartes de su lado hasta que ya esté dormido y puedas apagar la luz con toda confianza.
Cierra todo lo que haya en su habitación
Es muy normal que tengan temores a puertas y cajas que están abiertas en su cuarto, enséñale que nada malo se oculta ahí y junto con él, antes de dormir, revisen y cierren todo, así se sentirá protegido y seguro para disponerse a dormir. Así lograrás que tenga la seguridad de que no saldrá nada de cajones, en el armario o incluso debajo de su cama.
Establece rutinas saludables de sueño
Prepáralo para dormir y descansar: darse un baño, usar una linda y cómoda pijama, ;evita que vea la tele o juegue videojuegos muy cercana la noche, ya que esos pueden generar angustias. Ten por seguro que lo ayudarás a tener un sueño profundo, reparador y reconfortante y difícilmente despertará por la madrugada lleno de temor.
Enséñale a diferenciar la realidad de la fantasía
A todos los peques les gusta imitar a sus personajes favoritos de la televisión, los cómics o el cine, de modo que es importante que tu hijo aprenda a diferenciar lo que es real y lo que es ficción para que, al momento de dormir, no le dé rienda suelta a su imaginación en seres y objetos que no existen. Debe saber que lo que sueña no es real, para que entienda que si se despierta en medio de la noche, no debe sentir miedo
Fuente: revista de padres e hijos
ASÍ CRECE
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