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lunes, 13 de marzo de 2017

10 cosas que no harás con tu segundo hijo



10 cosas que no harás con tu segundo hijo




Llevo días pensando en cómo cambia la relación de tener un hijo a tener varios. Cuando me quedé embarazada de mi segundo hijo, pensé que no sería capaz de quererlo tanto como al primero . Me equivocaba. Sin embargo, la relación que tienes con hijos subsecuentes es diferente que con el primero por muchas razones. Hoy te cuento 10 cosas que no harás con tu segundo hijo para que ni te sientas culpable porque nos pasa a muchas.
Cuando te conviertes en madre por primera vez ¡la maternidad asombra! De cierta manera te supera. Todo es tan nuevo, tan mágico, tan lindo y tan cansado que no tienes ni cinco minutos para ir al baño sola y pensar todo lo que estás viviendo. Te olvidas de la comida caliente, el café lo bebés frío, te angustia todo y no sabes si lo estás haciendo bien. Pero cuando dejamos de ser primerizas y la maternidad nos “asombra” nuevamente con un otro inquilino en nuestro vientre hay muchos cambios que suceden ¡y que es imposible no comparar!


Con el primer hijo vives y respiras para él. No sólo tú, tu pareja, los abuelos, los tíos… ¡hasta tu facebook y tu teléfono tendrás miles de fotos de tu primer retoño! Con el segundo hijo las cosas son diferentes. Básicamente por una razón: ¡no tienes tiempo! Lo que antes hacías por un hijo, ahora tienes que hacerlo por dos. Además, como son de edades diferentes, las necesidades no son iguales. El mayor querrá jugar, mientras que el pequeño muere de hambre y quiere que les del pecho o el biberón. Así que la cosa se complica.
¿Por qué te cuento esto hoy? Porque ayer por primera vez, me senté una hora con mi pequeño desmadroso a leerle cuentos. Sólo a él. Una rutina que hacía a diario con la mayor, y que con el peque imposible porque ¡no me da la vida!


10 cosas que no harás con tu segundo hijo

A veces me siento culpable por no hacer todo exactamente igual y darle el mismo tiempo a mi segundo hijo. Sin embargo, pienso que el mejor regalo que puedo hacerles a ambos es tener un hermano para compartir vivencias, juguetes y ¡mi tiempo! Así que hoy te comparto una lista de cosas que no he hecho con mi segundo hijo:


Y otro clásico yo "nunca nunca" es el ¡yo no voy a darle de comer cochinadas a mis hijos entre horas! Ya...a ver cómo le dices a tu hijo pequeño que no puede helado cuando le compras al mayor

Con el segundo hijo ya no compraras tantos aparatos modernos e inútiles, reutilizaras lo que tengas del primer hijo, sino le aras como puedas, las madera con experiencia somos peligrosas, nos adaptamos a todo. Ya veras el día que te quedes sin pañal.

Con los hijos subsecuentes ya no te quedará de llevar un diario de embarazo o un libro de bebé. Lo intentaras te acordaras de mi cuando veas que tu hijo tiene casi 3años y solo has llenado dos hojas.

Con tu segundo hijo ya no iras a clases de estimulación temprana o a playdates. Tu hijo mayor se encargará se estimularlo y será su amigo
¿Te acuerdas lo sobreprotectora que eras con tu primer hijo?  Yo sufría en todas partes porque miraba el peligro.
Ahora con mi segundo hijo, ya tengo experiencia, lo dejo libre y ya no estoy apegadita a él.

Te acuerdas que te sentaba en el piso horas a jugar y enséñale cosas, colores, nombres.
Con el segundo hijos solo pones el dedo y el solo va aprendiendo.

Con mi primer hijo yo le leía cuentos, ahora entre los dos me quitan el libro y la competencia va a quien le arranca más páginas de un solo jalón.

¿Te acuerdas de esos baños de espuma que duraban hasta que el niños se veía arrugadito? Ahora son shampoo x2, jabón x2, dos salpicadas y para afuera.

¿Ya sabes la historia del yo nunca, nunca? Yo nunca dejare que mi hijo tenga un Ipad hasta los tres años... Pues bueno, ya sabes lo que pasa...  no tratamos nuestras palabras. 

Y por último, tendrás menos fotos de tu segundo, tercero o cuarto hijo,  la experiencia no quita un poco la magia de sorprendernos por todo, aveces me siento culpable, pero en otras agradesida porque sino me estuviera volviendo loco. El amor es igual, el tiempo simplemente se divide


¿Qué cosas no has hecho con tus segundos hijos?

Porque los hermanos mayores no deben ser niñeras de sus hermanos menores

Por qué los hermanos mayores no deben ser niñeras de los hermanos menores



Por qué los hermanos mayores no deben ser niñeras de los hermanos menores… Ya el puro título nos pone a pensar a aquellos que tenemos mas de dos hijos y sobre todo, cuando entre ellos existe una diferencia razonable de edad, donde el mayor de pronto puede ayudar con el cuidado del mas pequeño.
La psicóloga rusa Katerina Dyomina escribió en mel.fm acerca de por qué no le corresponde la responsabilidad de cuidar de tu hijo menor a tu hijo mayor.

Parecería inocente y hasta natural pedir ayuda entre los miembros de familia (los hijos) para que cuiden unos de otros de vez en cuando), podría comenzar por ejemplo con detalles pequeños: “Solo me voy a bañar por favor echa un ojo a tu hermanito mientras lo hago”, así puede ser que el mayor ha “vigilado” (o no) al pequeño bebé y no ha pasado nada mientras te bañas, si acaso el bebé ha demandado algo, el mayor se ha esforzado por contenerlo en lo que sales del baño y todos felices…

Pero podría ser también que las ayudas crecen hasta convertirse de manera natural en responsabilidades que no les tocan a los hermanos mayores, y entonces vamos dejando “a cargo” a los hijos de mas edad de los menores ya sea en casa, en una salida de casa, o mientras tomamos una llamada en la calle, o mientras se quedan en el auto en lo que bajamos a hacer alguna diligencia… Y esto complica cada situación porque cada una de ellas conlleva peligros impredecibles. Es decir; claro que esperamos que no suceda nada, pero podría, por ejemplo, un accidente casero simple (una caída por la escalera, un golpe, una fractura, una quemadura, hasta un incendio…), y si algo saliera mal, el hijo mayor llevará toda la responsabilidad en la mente y en el corazón, ver a su pequeño hermano o hermana en riesgo, en peligro o lastimado…

Echar un ojo al bebé o al “chiquito de la casa” por unos minutos no resta nada, al contrario quizá los acerque mas como hermanos y se sientan parte de la logística de la familia con un rol importante, pero son minutos.

Los niños son niños y no siempre tienen la capacidad de preveer o de evitar situaciones peligrosas, incluso podrían a veces provocar situaciones de alto riesgo. Los niños en situaciones reales corren riesgos reales y necesitan cuidados reales, de adultos presentes, involucrados y responsables.

Criar y cuidar a los hijos es deber y responsabilidad de los padres a pesar de que seamos una familia, así los mayores pueden (si quieren) ayudar tanto como se sientan cómodos, pero no es ni debe ser su responsabilidad.
La psicóloga rusa concluye que abusar de esta situación termina en adultos que acuden a terapia sin tener hijos propios porque crecen con la idea de que tener hijos es una carga excesiva. Así que la próxima vez que te apoyes en un hijo mayor para que cuide al mas pequeño analiza si es solo por unos minutos en un espacio seguro y contenido y que aún y todo tu sigues a cargo de ambos hermanos.

Fuente:https://genial.guru/inspiracion-crianza/por-que-los-hijos-mayores-no-deben-ser-nineras-de-sus-hermanos-menores-358360/

domingo, 12 de marzo de 2017

Nacimiento por cesárea: 5 cosas que debes saber

Nacimiento por cesárea: 5 cosas que debes saber. 


Nacimiento por cesárea


¿Qué es una cesárea?

Una cesárea es un procedimiento quirúrgico que consiste en practicar un corte en el abdomen y el útero, a través del cual se extrae al bebé. En algunos casos, la cesárea se programa por anticipado, y en otros, se realiza cuando surgen complicaciones imprevistas.

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC por sus siglas en inglés, alrededor del 33 por ciento de las mujeres estadounidenses que dieron a luz en el año 2011 lo hicieron mediante cesárea. (La tasa de cesáreas ha incrementado en un 60 por ciento en Estados Unidos desde 1996).

¿En qué casos me podrían programar una cesárea?

En algunos casos, es evidente que una mujer necesitará una cesárea incluso mucho antes que inicie el parto. Las condiciones que pueden requerir una cesárea programada son las siguientes:

  • Si tuviste una cesárea “clásica” en el parto anterior con corte uterino vertical (lo cual es relativamente poco común) o más de una cesárea. Estos dos casos incrementan de manera significativa el riesgo de una ruptura de útero durante un parto vaginal.
  • Si solo has tenido una cesárea con corte horizontal, puedes ser buena candidata para tener un parto vaginal después de una cesárea.
  • Has sufrido alguna otra cirugía uterina, como por ejemplo una miomectomía (extracción quirúrgica de fibromas).
  • Estás embarazada de más de un bebé (algunos gemelos pueden nacer por parto vaginal, pero todos los embarazos de trillizos o más bebés requieren una cesárea).
  • Se espera que tu bebé sea muy grande (esta complicación se denomina macrosomia), especialmente si eres diabética o has tenido otro bebé de igual tamaño o menor que haya sufrido traumatismos graves durante el parto vaginal.
  • Tu bebé viene de nalgas o está en posición transversal (de costado). En algunos casos, como en un embarazo gemelar en el que el primer bebé está ubicado cabeza abajo y el segundo viene de nalgas, es posible dar a luz de forma vaginal al bebé que está de nalgas.
  • Tienes placenta previa (cuando la placenta se encuentra tan abajo en el útero que cubre el cuello uterino).
  • Tienes una obstrucción, como un fibroma muy grande que pudiera hacer el parto vaginal muy difícil o imposible.
  • Se sabe que el bebé tiene una enfermedad o anomalía fetal que haría que el parto vaginal fuera peligroso. Uno de estos casos es cuando el tubo neural abierto no se cierra.
  • Eres VIH positivo y los análisis de sangre efectuados al final del embarazo muestran que tienes una alta cantidad del virus.

¿Por qué podrían hacerme una cesárea de emergencia?

Puedes necesitar una cesárea si surgen complicaciones que hacen que inducir o continuar con el parto vaginal sea peligroso. Estos casos son los siguientes:



  • El cuello del útero deja de dilatarse o el bebé deja de descender por el canal del parto, y los intentos de estimular las contracciones y reanudar el proceso no han dado resultado.
  • La frecuencia cardiaca del bebé preocupa al médico, por lo que este determina no continuar con una inducción ni con un parto vaginal.
  • El cordón umbilical se desliza por el cuello del útero (esto se denomina cordón umbilical prolapsado). Si eso sucede, el bebé necesitará nacer inmediatamente, porque un cordón prolapsado puede cortarle el suministro de oxígeno.
  • La placenta comienza a desprenderse de la pared uterina (desprendimiento prematuro de placenta), lo que significa que el bebé no tendrá suficiente oxígeno, a menos que nazca inmediatamente.
  • Tienes una erupción de herpes genital cuando empiezas el parto o cuando rompes aguas (rompes la fuente o bolsa). La cesárea ayudará a proteger a tu bebé contra la infección.

¿Cómo me preparan en caso de cesárea?

En primer lugar, el médico te explica por qué cree conveniente practicarte una cesárea y te pide que firmes una autorización. Si el profesional que usualmente te atiende es una comadrona o partera, te asignarán a un obstetra para la cirugía, quien tomará la decisión final y recibirá tu autorización.

En algunos países permiten que el esposo o la pareja pueda acompañar a la futura mamá durante la mayor parte de la preparación y durante el nacimiento (en Estados Unidos esto es posible). Ten en cuenta que en varios países, a los hombres no se les permite ingresar a las salas de parto.

En el raro caso de que la cesárea sea tan urgente que no le dé tiempo a tu pareja a cambiarse de ropa (ha de ponerse ropa esterilizada), o necesitas que te apliquen anestesia general, es posible que no le permitan permanecer contigo en el quirófano.

Después viene un anestesista que hablará contigo de las opciones para aliviar el dolor. Hoy en día, es muy raro que se administre anestesia general, excepto en las emergencias más extremas o si por alguna razón no puedes recibir calmantes locales (como epidural o bloqueo espinal).

Lo más probable es que te administren una anestesia epidural o espinal, que insensibiliza la parte inferior del cuerpo, pero te deja consciente y alerta para el nacimiento del bebé.

Si ya te han administrado epidural para el parto, se utilizará también para la cesárea. Antes de la cirugía, se te proporciona medicación adicional para asegurar que estés completamente anestesiada. (De todos modos, es posible que sientas presión o una sensación de tirón en algún momento de la cirugía).

Después te introducen una sonda para drenar la orina durante el proceso e inician una infusión intravenosa (para fluidos y medicación) si es que no tenías ya una puesta en el brazo. Te afeitan la parte superior del vello púbico y te trasladan al quirófano.

Te podrían dar antiácidos para beber antes de la cirugía como una medida de precaución. Si surge una emergencia, podrías necesitar anestesia general, lo que podría provocar que vomites mientras estás inconsciente y que inhales el contenido gástrico en tus pulmones. El antiácido neutraliza los ácidos de tu estómago para evitar dañar el tejido pulmonar.

Probablemente te administren antibióticos por la vía intravenosa para ayudar a prevenir infecciones después de la cirugía. (Algunos doctores ofrecen los antibióticos después de la cirugía, pero las recomendaciones más recientes requieren que los den antes de la cirugía). Seguidamente te administran anestesia y levantan una sábana por encima de la cintura para crear una barrera visual (así no puedes ver cuando te hacen la incisión).

Si quieres presenciar el momento del parto, pídele al médico o comadrona que baje un poco la sábana para que puedas ver al bebé, pero nada más. Si tu esposo o pareja te acompaña, podrá sentarse cerca de tu cabeza, recién vestido con la ropa del quirófano.

¿Cómo se hace una cesárea?

Una vez que la anestesia surte efecto, se te pasa un algodón o gasa con antiséptico por el vientre y probablemente el médico realice una pequeña incisión horizontal en la piel, sobre el pubis (en inglés lo llaman en lenguaje coloquial bikini cut o "corte de bikini").

Después corta a través del tejido subyacente, capa por capa, hasta llegar al útero. Cuando llega a los músculos abdominales, generalmente los separa manualmente (en lugar de seguir cortando a través de ellos) y los corre para dejar al descubierto lo que está debajo. Cuando llega al útero, hace un corte horizontal en su segmento inferior. Esto se denomina "incisión transversal inferior".

En raras circunstancias, el médico decide hacer una incisión uterina vertical o "clásica". Este podría ser el caso si el bebé es muy prematuro y la parte inferior del útero aún no está lo suficientemente fina como para cortar. (Si tienes esta clase de cirugía "clásica", es poco probable que puedas tener un parto vaginal en tu próximo embarazo).

Luego el médico mete la mano dentro y saca al bebé. Una vez que se corte el cordón umbilical, tienes la oportunidad de ver a tu bebé unos instantes antes de que se lo dé al pediatra o enfermera. Mientras el equipo médico está examinando al bebé, el médico saca la placenta y comienza a suturar (coser la incisión).

Después de examinar al bebé, el pediatra o la enfermera se lo dan por lo general a tu pareja, quien puede sostenerlo al lado tuyo para que lo puedas mirar, acariciar y besar mientras te suturan, capa por capa.

Los puntos que utilizan para tu útero se disolverán en tu cuerpo. La última capa —la piel— puede cerrarse con puntos o con grapas, que generalmente se quitan entre tres días y una semana después (el doctor podría usar puntos que se disuelven por sí solos). Cerrar el útero y el vientre lleva mucho más tiempo que abrirlos. Esta parte de la cirugía lleva por lo general unos 30 minutos.

Una vez terminada la cirugía, te llevan a la sala de recuperación, donde se te controla cuidadosamente durante unas horas. Si el bebé está bien, lo llevarán a la sala de recuperación y finalmente podrás tenerlo en brazos. Recibirás fluidos a través de la vía intravenosa hasta que puedas comer y beber.

Si tienes pensado amamantar, este es un buen momento para intentarlo. Te puede resultar más sencillo alimentarlo si ambos se acuestan de costado, cara a cara.

Estarás internada tres o cuatro días antes de volver a tu casa. Tu doctor hablará contigo sobre el medicamento para controlar el dolor. Muchos doctores utilizan anestesia, a través de la vía intravenosa, cuya cantidad podrás controlar tú misma. Y cuando puedas volver a comer y beber, te darán pastillas para el dolor a medida que las necesites.

Para más detalles sobre lo que pasa después de una cesárea, observa nuestro video que muestra cómo se recupera una mamá de una cesárea los primeros días después de dar a luz.

¿Cuáles son los riesgos de una cesárea?

Una cesárea es una cirugía abdominal importante, y por eso presenta más riesgos que el parto vaginal. Las mujeres que dan a luz mediante cesárea son más propensas a tener infección, hemorragias intensas, coágulos de sangre, más dolor después del parto, una estadía más extensa en el hospital, y una recuperación significativamente más prolongada.

Las lesiones en la vejiga o en el intestino (si bien son raras), también son más comunes.

Los estudios han encontrado que los bebés que nacen por medio de una cesárea electiva antes de las 39 semanas de embarazo, son mucho más propensos a tener problemas respiratorios que los bebés que nacen vaginalmente o por una cesárea de emergencia.

Además, si planeas tener más bebés, cada cesárea incrementa tu riesgo de esas complicaciones en futuros embarazos. Asimismo, también aumenta el riesgo de placenta previa y placenta acreta (que es la que está anormalmente adherida al útero).

No obstante, no siempre se puede —o se debería— evitar una cesárea. En algunas circunstancias, la cesárea es lo mejor que puedes hacer, por tu propio bien o el de tu bebé, o el de ambos. Pregunta a tu doctor exactamente por qué recomienda una cesárea. Habla sobre los riesgos y beneficios para ti y tu bebé en tu caso particular.

¿Cuándo podrá beber agua mi bebé?




¿Cuándo podrá beber agua mi bebé?





En general, no es buena idea dar agua para beber a tu bebé hasta que cumpla los 6 meses de edad. Hasta entonces, recibirá toda la hidratación que necesita de la leche materna o la leche de fórmula, incluso en climas calientes.

Dar demasiada agua a un bebé menor de 6 meses puede interferir con la habilidad de su cuerpo para absorber los nutrientes de la leche materna o de fórmula. Puede causarle también una sensación de saciedad en la pancita, lo que reducirá su deseo de alimentarse. Probablemente, pequeños traguitos de agua no harán daño a tu bebé, pero lo mejor es consultar la opinión de tu pediatra durante esos primeros seis meses. 

Aunque es raro, un bebé que bebe mucha agua puede desarrollar una condición conocida como intoxicación por agua, que puede causar convulsiones e incluso un estado de coma. La intoxicación por agua sucede cuando la ingestión de una cantidad excesiva de agua diluye la concentración de sodio en el cuerpo. Esto causa un desajuste en el equilibrio de electrolitos y hace que los tejidos se inflamen. 

Agregar demasiada agua en la preparación de la fórmula de tu bebé no sólo implica un riesgo de intoxicación por agua, también significa que tu bebé está recibiendo menos nutrientes de los que necesita. Sigue cuidadosamente las instrucciones de la preparación de la fórmula y no trates de hacer que rinda más, diluyéndola al usar más cantidad de agua de la recomendada.

En algunos casos — si tu bebé tiene gastroenteritis, por ejemplo — el doctor podría recetarle una bebida electrolítica para evitar una deshidratación

Cuando tu bebé cumpla 6 meses de edad, puedes darle pequeños tragos de agua si tiene sed. Pero no le des demasiada porque podría causarle un dolor de estómago o hacerlo sentir demasiado lleno para comer. Después de su primer cumpleaños, cuando tu bebé ya esté comiendo sólidos y bebiendo leche entera, puedes dejarle que beba cuanta agua quiera. 


Fuente BabyCenter en Español