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viernes, 24 de marzo de 2017

La guía perfecta para recibir a tu recién nacido


La guía perfecta para recibir a tu recién nacido





Al nacer, los bebés son completamente indefensos y son una esponjita que absorbe todo de el entorno y ¡de ti!



Los papás somos el primer contacto que tienen  los bebés con el mundo exterior, fuera del útero. Sus defensas, su esquema motor y sus habilidades cognitivas comienzan a desarrollarse para acoplarse a este nuevo entorno. Te damos un listado que todos los papás debemos seguir al recibir en nuestros brazos a nuestro bebé.

Comienza con hábitos desde el primer momento y hazlo con amor
Dedica tiempo a hablarle y cantarle, obsérvalo bien a la cara y que él sepa quién le está hablando desde el primer instante, eso le ayudará a desarrollar el lenguaje y además, todos aprendemos por imitación.

Háblale claramente
El bebé debe reconocer las palabras para repetirlas, por lo que un lenguaje entendible es la mejor forma de que el bebé vaya entendiendo y comunicándose contigo.




Crea rutinas
Llevarlo a dormir a la misma hora, a comer en el lugar indicado para ello y con horarios preestablecidos les da seguridad, les brinda organización mental y le ayudará a entender su día a día.

Aprende a controlar su temperatura
No se trata de tenerlos siempre como taquito y cubrirlos muy bien del clima, los bebés pueden tener problemas para dormir, no sólo porque sientan frío, también puede ser porque están muy  abrigados y se sofocan, se incomodan y se evita que concilien el sueño.



Vacúnalo
Es una molestia necesaria, pero para evitar que sufra más de lo que es permitido, puedes ponerle después de la vacuna, pañitos de agua tibia en el lugar donde fue inyectado.

Amamántalo inmediatamente después de ser vacunado, esto le ayudará a reducir el dolor y a calmarlo, gracias al contacto piel a piel y al sabor dulce de la leche materna, que le brindará una sensación de bienestar.
Algunos bebés presentan reacciones adversas a las vacunas, como fiebre y molestias. Lo mejor es siempre consultar a su pediatra

Igualmente en las verduras de hoja verde como las espinacas y los berros y en el brócoli, el repollo, y la col rizada, entre otros. También se recomiendan el tofu, el pescado azul, y los mariscos, pero estos dos últimos alimentos se deben administrar con mucho cuidado en los niños y después del año de edad para evitar alergias o rechazo a ellos

Fuente:  SER BEBÉ+ Notas Ser Bebé

Temperatura normal en un Bebé



21 cosas que NO les gusta a los bebés



21 cosas que NO les gusta a los bebés





  Historias de mamás

Que ventajoso ser adulto y tener el poder de cambiar lo que no nos gusta.
Que desventaja ser bebé y no tener la capacidad de cambiar lo que no les gusta.
Que valioso ser padre o madre y tener la oportunidad de cambiar lo que a nuestro bebé no le gusta.
Como adultos, además de serles fiel a nuestras emociones, podemos ejecutar las acciones necesarias que le sean fiel a ese sentir. El descontento de un adulto se manifiesta en forma de estrés, expresiones faciales como muecas, y emociones alteradas que eventualmente nos arrinconan hacia la falta de inspiración, disgusto y un intenso deseo de querer cambiar eso que nos causa tanto malestar. Nuestra gran ventaja es que si algo está en nuestras manos, podemos decidir cambiarlo.
Si nos causa disgusto un amigo, le podemos decir; si no nos gusta nuestro trabajo, podemos buscar otro; si nos hijos no hacen caso, cambiamos nuestras técnicas de disciplina.


Un bebé también le es fiel a sus emociones, pero sus acciones son limitadas. Un bebé nos puede demostrar su disgusto o gusto por las cosas con una expresión corporal como la agitación de su cuerpo, una mirada, una sonrisa, y su forma de comunicación más poderosa, su llanto. A su manera, está tomando una acción para poder cambiar lo que no le gusta. Por estos medios de comunicación nos intenta decir qué es lo que quiere cambiar o le causa inquietud.

Sin embargo, un chiquito no nos puede pedir directamente que los carguemos más en brazos, que atendamos su llanto de inmediato, que no lo dejemos llorar para que aprenda a dormir solo; no puede evitar nuestros métodos de crianza si no le parecen, acostarse a dormir a nuestro lado si lo desea, etc.…
Por esta gran diferencia entre adultos y bebés, como padres es importante estar atentos a las actitudes y reacciones de nuestros bebés. Así, de cierta forma podemos compensar esa impotencia con la que vienen equipados.

Lo mejor de todo es que todos los días, incluso desde el embarazo, tenemos el privilegio de ser guiados por nuestros hijos, adaptarnos a sus necesidades; cada gesto o modo de comunicación (aunque sea un movimiento de manitas) nos puede decir algo.


Al observar a muchos bebés durante su nacimiento, y mis propios bebés, he creado una lista con cosas que realmente parece que a los bebés no les agradan. Quizá se pregunten cómo es posible que de tan chiquito no le guste algo, la respuesta es sencilla: ¿qué expresión está compartiendo tu bebé? Esperemos que no sea llanto por incomodidad, o desasosiego, y recordemos que los bebes son seres sensibles y conscientes que también tienen miedo, dolor y una multitud de emociones que acompañan a todo ser humano.




Lo que a los bebés NO les gusta:
1- El estrés. El estrés materno durante el embarazo puede afectar al bebé, al grado de perturbar su comportamiento.

2- Grabaciones por medio de ultrasonidos han revelado expresiones faciales de bebés que se asimilan al del llanto. Ya cuando nacen, los bebés son genios en captar las emociones de sus padres, así que, si alguien está triste, es posible que tu bebé lo perciba y de cierta forma, se contagie de esa energía.

3- Las intervenciones durante el embarazo y el parto. Hay procedimientos que son necesarios para asegurar el bienestar del bebé, desafortunadamente, quizá como a ti, también a tu bebé le causan incomodidad. Algunos ejemplos son la amniocentesis, que presenta un pequeño riesgo de pinchar al bebé; los ultrasonidos, algo que aún se investiga por las posibles consecuencias que podría tener para el bebé.

4- Grabaciones muestran reacciones de los bebés donde parece que se espantan. Al nacer la aspiradora, aunque a veces necesaria, no es nada agradable.

5- Las luces intensas. Después de vivir en un lugar oscurito por nueve meses, las luces intensas del hospital, los rayos del sol o el flash de cámaras les pueden causar incomodidad temporalmente.

6- Un nacimiento inhumano. Por suerte eso de colgar a un bebé de los pies y darles una nalgada es cosa del pasado en la mayoría de países. Sin embargo, el trato brusco, la separación de la madre, y las múltiples intervenciones son aún causa de fastidio entre estas nuevas viditas.

7- Que los ignores o dejes solitos. Su disgusto se manifestará en forma de llanto, algo que altera sus hormonas, elevando sus niveles de estrés y posteriormente puede causar problemas en la vida adulta.  Los pequeños mamíferos son seres sociales que necesitan la presencia y atención de alguien para desarrollarse óptimamente.

8- Que los dejen llorar por mucho tiempo.  Además de que les causa ansiedad y eventualmente se duerme (por el cansancio) el tremendo disgusto puede causar que esa angustia prolongada mate las sinapsis cerebrales.              

9- Cambios de temperatura drásticos. Necesitan tiempo para adaptarse y por eso algunos chiquitos se incomodan con los baños, las piscinas, o cuando están demasiado arropados y sienten calor.

10- Pinchazos. Pueden ser necesarios, como en el caso de las vacunas o extracciones de sangre. Pero eso sí, a nadie le gusta que le picoteen.

11- Los cortes. A nadie le gustan los cortes, ya sea algo pequeño como en las uñas, o en el rostro. El corte más controversial, la circuncisión, definitivamente es algo que un bebé no aprecia.




12- La suciedad. Los llamados de tu bebé no se hacen esperar cuando tiene un pañal que está sucio y mojado.

13- Las perforaciones. El llanto que expresan es la gran señal de dolor y disgusto que sienten sobre algo de lo que no tienen control. Quizá de más grande si le gusten esos aretes a tu chiquita. 😉

14- La sobrestimulación. Demasiados ruidos, luces y voces pueden causar que tu chiquito se altere un poco.

15- Las enfermedades. Todo lo que padezcan los chiquitos puede causarles disgusto, ¿a quien le gusta la congestión, las rozaduras o la fiebre? Puedes leer: Las 6 enfermedades más comunes en los bebés y cómo tratarlas
La etapa de la dentición. Las condiciones temporales también son motivo de malestar.

16- Los golpes. La violencia no es disciplina. Si un bebé tendría que elegir entre los golpes y la disciplina, creo que elegiría la disciplina que no enseñe con violencia. Fisiológicamente, el castigo activa la respuesta al estrés.

17- La eliminación de los mocos. Los aspiradores nasales, las gotas salinas y pañuelos definitivamente no son los productos favoritos del bebé.

18- Las superficies extrañas. Cuando tu bebito descubre una nueva superficie, puede se sienta irritado. Talvez tu bebito llore cuando sienta el pasto por primera vez o el frio de la madera.

19- Ruidos fuertes. Los ruidos pueden asustar a tu bebito.

20- Las sacudidas. Ningún bebé aprecia las sacudidas que además pueden causar graves daños.

21- La ausencia del tacto. Las caricias y abrazos influyen en el desarrollo y bienestar presente y futuro de tu bebé. Por esto a tu bebé le encanta que lo cargues todo el tiempo. El bebé que no recibe este amor no está del todo feliz ni bien


Fuente: BabyCenter
HISTORIAS DE Mamás 
Avatar Por Mayra Elisa B.

jueves, 23 de marzo de 2017

Calcio y hierro: nutrientes básicos para los niños


Calcio y hierro: nutrientes básicos para los niños







En la buena alimentación de todo niño tiene que tener nutrientes que le ayuden a desarrollar procesos y fortalecer su cuerpo.


En la buena alimentación de todo niño, mucho más en sus primeros años y en la etapa del crecimiento, se hace indispensable incluir nutrientes que le ayuden a desarrollar procesos y fortalecer su cuerpo, como por ejemplo: el hierro y el calcio, minerales de gran poder.

El hierro, para empezar, interviene en la producción de la sangre y se encuentra en la hemoglobina y mioglobina que transportan el oxígeno de los pulmones a los tejidos; de allí que este mineral intervenga en procesos fundamentales como la oxigenación, ayudando a disminuir el agotamiento; también está en la coagulación de la sangre, la adquisición de defensas y la formación de tejidos.

Cuando los niveles de hierro son muy bajos y no alcanzan a suplir las necesidades que durante el crecimiento tienen los niños, se puede presentar la anemia, causando, entre otros desordenes, dificultades en el aprendizaje y del comportamiento.

Por su parte, el calcio es el mineral más abundante en el cuerpo humano. En los dientes y los huesos esta la mayor cantidad de él, y en los tejidos, las neuronas, la sangre y otros líquidos del cuerpo está el resto del calcio que el organismo necesita.




Hierro para grandes pensadores 

Cuando los bebés nacen cuentan con el hierro suficiente que han tomado de su madre; por eso, ella debe alimentarse adecuadamente durante la gestación. Pero 6 meses después, al comenzar la alimentación complementaria, deben recibirlo a través de los alimentos o de los suplementos alimentarios, en caso de ser necesario, pero solo bajo prescripción médica.

Ahora bien, cuando los pequeños no pueden ser amamantados por razones extremas, los pediatras siguieren que es importante que lo reciban de otras fuentes, entre ellas, fórmulas infantiles fortificadas con hierro.

Igualmente, durante el crecimiento, las reservas de hierro son muy importantes para favorecer el desarrollo óptimo, por lo que se debe mantener altos niveles del mineral, que evite que se produzca un bajo desarrollo mental.

Los niños pueden superar la deficiencia de hierro, pero no los problemas de desarrollo resultantes de dicha deficiencia”, dice el pediatra estadounidense William MacLean, profesor de la Universidad Estatal de Ohio.

Por razones como estas es que en los dos primeros años de vida hay que prevenir un déficit prolongado del mineral, pues de lo contrario, la disminución en el desarrollo mental y del lenguaje pueden ser irreversibles. Además, su capacidad de aprender se afectará, será mucho más vulnerable ante las infecciones y no tendrá ánimo de realizar ninguna actividad física.

Bloqueando la anemia

Ya hemos hablado de las graves consecuencias de que un niño tenga bajas reservas de hierro en su organismo, pero uno de los males mayores que visibilizan esa anomalía es, sin duda, la anemia, que ataca cuando se disminuye, pierde o destruye la producción de glóbulos rojos a consecuencia de enfermedades congénitas, hemorragias o, precisamente, por una alimentación baja en hierro, en la cual no existe hemogoblina en la sangre, proceso en el que el hierro es protagonista.

Entre los diferentes tipos de anemia la más común es la ferropénica, que se contrarresta con un aporte balanceado de nutrientes, proteínas, vitaminas y por supuesto, hierro. Cuando se presenta la anemia trae consigo la fatiga prematura ante cualquier esfuerzo, por mínimo que sea, y provoca adinamia, es decir, hace que los reflejos sean muy lentos, además, causa pérdida del apetito y somnolencia.

Acá está el hierro

Con la iniciación de la alimentación complementaria, a partir de los 6 meses de edad, las madres deben ir incorporando los alimentos que en ese momento necesita el bebé para completar su desarrollo.

En el caso del hierro, las fuentes son muchas. Por ejemplo, de origen animal, está en el hígado, la pajarilla, pollo y las carnes rojas. En los vegetales, está en las lentejas, espinacas, remolacha y aguacate, entre otros, al igual que en ciertos cereales.

El calcio y los niños, inseparables

Los niños de 2 años están en una etapa de desarrollo físico en la que es importante el consumo de vitaminas, proteínas, carbohidratos, entre otros, y el calcio es uno de esos elementos imprescindibles para el crecimiento, pues juega un papel fundamental en el fortalecimiento de los huesos y la formación y mantenimiento de los dientes.

Por ello, los expertos recomiendan que los niños de esta edad deben ingerir, por lo menos, 500 a 700 miligramos de calcio al día, consumiendo alimentos que lo contengan como la leche y sus derivados, fuente natural del mineral, por lo que es primordial que, por lo menos, los niños tomen un vaso de leche o de yogur de 12 onzas al día.




El cuerpo humano está constantemente eliminando y reemplazando pequeñas cantidades de calcio en los huesos. Si el organismo elimina más calcio del que reemplaza, los huesos comienzan a debilitarse y corren mayor riesgo de rotura.

La necesidad de calcio es más alta durante la niñez y la adolescencia porque los huesos están en fase de crecimiento y es necesario contar con calcio adicional para que se fortalezcan. La mayor parte del calcio que se necesita para lograr huesos fuertes tiene que obtenerse antes de los 17 años. Así, al tomar la cantidad de calcio que se recomienda ayudamos al crecimiento y mantenimiento de todo el sistema óseo.

Pero el calcio tiene otras funciones muy importantes diferentes a estar presente en los huesos y los dientes, donde se concentra el 99 por ciento del mineral que existe en el cuerpo. Así que el calcio también mantiene el ritmo cardíaco, ayuda a conservar el funcionamiento del sistema nervioso, regula la presión arterial, y ayuda a controlar el peso, pues su consumo mantiene el cuerpo con menos grasa corporal.

Como ya habíamos dicho, la leche y sus derivados son la fuente primordial de calcio, pero su consumo puede variar dependiendo de la marca del yogurt, el tamaño o la cantidad que el niño ingiera diariamente.

Es bueno que los padres sugieran a sus pediatras de confianza la posibilidad de hacer una prueba de calcio en sus hijos, porque si el niño tiene niveles altos del mineral en la sangre, tendrá que restringir la ingesta masiva de los alimentos que lo contienen, pues puede ocasionar una condición médica desfavorable.

Además existe un grupo especial de niños con intolerancia a la lactosa, que obviamente no pueden obtener el calcio de la leche y sus derivados, por lo que deben buscarlo en otro tipo de alimentos como las verduras y en el zumo de naranja, por ejemplo.

En otros casos extremos, y bajo prescripción médica, es posible que les recomienden suplementos para niños enriquecidos con calcio, para que no presenten insuficiencia del mineral, pero esto solo se debe hacer como parte de una dieta indicada y supervisada por el especialista.

Hay que tener en cuenta que el consumo de alimentos ricos es calcio es mucho más importante en las niñas, pues en la edad adulta ellas son más propensas, en alto porcentaje, de sufrir de osteoporosis, una enfermedad que disminuye la masa ósea y debilita los huesos haciéndolos quebradizos.

Además, durante la gestación, el bebé toma todo el calcio que necesita para su desarrollo de la madre, por lo que la hace vulnerable a las fracturas y a debilitarse por carecer del calcio. De acá que es muy importante en la infancia se mantengan niveles adecuados del mineral para que sean la base de una vida adulta saludable.

Alimentos ricos en calcio

Empecemos por la leche, alimento natural y base de calcio, del cual se obtienen el yogur descremado, el queso amarillo, ricota, y el yogurt con frutas, entre otros. Además, también se recomienda la leche de soya con calcio.

Por otra parte, está presente en los frutos secos; el huevo; las legumbres, como el garbanzo, las lentejas y las judías blancas.

Igualmente en las verduras de hoja verde como las espinacas y los berros y en el brócoli, el repollo, y la col rizada, entre otros. También se recomiendan el tofu, el pescado azul, y los mariscos, pero estos dos últimos alimentos se deben administrar con mucho cuidado en los niños y después del año de edad para evitar alergias o rechazo a ellos.

Fuente: ABCdelbebe.com