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miércoles, 15 de marzo de 2017

Un padre no da pecho pero también nutre



Un padre no da pecho pero también nutre






El padre también entiende de la crianza con el apego y disfruta de la cercanía cotidiana donde conferir afectos, mimos y canciones de cuna. También nutre aunque no de pecho, también él pasa sus noches en vela, ríe, sufre y se preocupa por ese niño que forma parte de su ser, aunque no aya nacido en su interior.
Los cambios asociados a los férreos roles de género están cambiando y eso es algo que sin duda se agradece. Al día de hoy la paternidad ya no es una etiqueta donde otorgar al hombre la responsabilidad exclusiva de llevar el sustento al hogar. Los padres "no ayudan" en la crianza no son agentes auxiliares sino figuras cercanas, presentes y siempre partícipes en la vida de esos pequeños en lo que dejar huella, a los que nutrir, amar y guiar.


"No es la carne ni la sangre, la que nos convierte en padre e hijo, sino el corazón "
FRIEDRICH VON SCHILLER-

Algo que suelen comentar muchos pedagogos y especialistas es que un niño en parte de una tribu.
Siempre hablamos de la maternidad y ese apego íntimo establecido entre una mujer y su hijo. Sin embargo a nadie se le escapa que los niños ahora crecen en un microcosmos habitado por sus padres, abuelos, tíos, amigos de los padres, los maestros...
Toda interacción, todo hábito, cada gesto y cada palabra deja huella en el cerebro infantil y los padres tienen la capacidad de dejar un impacto enorme y positivo en sus hijos.



Algo que todos sabemos es que al igual que hay buenas y malas madres también los padres son falibles, cometen errores o incluso los hay que eligen el papel de padres presentes, pero ausentes. Por ello, antes de figuras de referencias en la educación y crianza de un niño, los padres y las madres son personas y dependiendo de su madurez y de su equilibrio psicológico y emocional serán capaces de garantizar un mejor ó peor desarrollo en ese pequeño.
Tal como nos revela un trabajo llevado a cabo en la universidad de Michigan(Estados Unidos ), una responsabilidad que tiene todo padre es de cuidar de su propio bienestar psicológico con el fin de promover un adecuado equilibrio emocional en sus hijos. Algo que se a podido constatar es que los efectos del desempleo, el estrés ó el simple hecho de mostrar conducta erráticas, marcadas por un carácter desigual, impacta de forma negativa en el desarrollo cognitivo del niño e incluso en sus afinidades sociales.
Por otro lado, el impacto de la figura paterna en el desarrollo del habla y el lenguaje de los bebés es a su vez es innegable. Supone para que los pequeños reciban  muchos estímulos una voz diferente a la de la madre con otro tono,  con otro tipo de gestualidad y beneficiarse de una gama más amplia de esfuerzos a lo largo de los tres primeros años de la vida de esa presencia cercana, afectuosa y accesible del padre consolidará también esos procesos con lenguaje.

Los nutrientes que confiere a la figura paterna

El número de familias monoparentales sigue atendiendo.  cada vez son más los padres y las madres que afrontan la crianza de sus hijos en la sociedad, bien porque así lo ha elegido ó bien porque el destino lo ha querido. Sea como sea, la atención, cuidado y la educación de un niño requiere todo de esa cercanía física y emocional con la que conferir a esa Nueva Vida una seguridad y un amor auténtico. Algo para lo qué tanto hombres como mujeres deben estar capacitados.

"Un buen padre vale por cien maestros"
Jean Jacques Rousseau



Por otro lado,  algo que todos sabemos es que los niños no han llegado a este mundo con un manual de instrucciones y si esto es así se debe a una razón muy simple: No son máquinas.


 Los niños están hechos de carne, de necesidades, de un corazón que late con fuerza, un cerebro que anhela todo lo que ansía poder conectarse con su entorno.

Necesitan nutrientes y un tipo de alimento que va mucho más allá de la leche materna, es que un buen padre también sabe y puede conferir.




 Los nutrientes más valiosos que debe aportar un padre.

Nuestra familia y el tipo de vínculo establecido con ella determina gran parte de lo que somos.  Más allá de los genes y de la sangre está la arquitectura más íntima y Privada donde se alza el reino de nuestras emociones, de nuestros miedos, limitaciones y también de nuestros valores.  D
imensiones todas aquellas que un buen padre debe nutrir de forma correcta.

Veamos algunos ejemplos:

 La disponibilidad emocional la capacidad de responder ante todas las necesidades y la calidad de la misma, garantiza un desarrollo óptimo y una mejor madurez en ese pequeño a lo largo de su vida.  El reconocimiento.  Todo niño necesita sentirse reconocido y valorado por parte de sus progenitores.  Contar con esa mirada paterna siempre atenta,  cercana, valiosa y llena de afecto incluye un buen desarrollo de la autoestima en el niño.

 La participación.  el buen padre no se elimina sólo a "estar" si no hacer sentir, a favorecer el descubrimiento, a despertar las nuevas emociones y aprendizajes hacer un "escuchador" y un comunicador infatigable.

 La inspiración.  Algo que sin duda hacen la mayoría de los papás, es abrir a sus niños nuevos mundos donde sentirse competentes y a la vez autodescubrirse.  Muchos de nuestros padres nos transmitieron sus pasiones,  música, libros, la naturaleza...  Valores todos ellos que ahora definen nuestra vida de adulto.


 Para concluir, algo que conviene recordar es que el buen padre no es un niño grande que disfruta jugando y haciendo reír a su hijo.  El padre. "real" es un adulto con grandes potencias emocionales valiente como cualquier madre y preocupado preocupandose siempre por dar seguridad,  alimento y afecto a ese niño para que el día de mañana habrá las alas convertido en un adulto libre, maduro y capaz de dar y recibir felicidad.

1 comentario:

  1. MUY BIEN OLGA, SOLO CUIDA EL DETALLE DEL COLOR DE LOS SUBTITULOS. ESE COLOR NO FAVORECE A LA LECTURA...

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